BASES GENERALES DE LOS DIVERSOS CODIGOS ETICOS DE LAS DIFERENTES PROFESIONES.
En la Convención del St. Louis, USA, se celebró durante los días
19 y 21 de agosto de 1918. Según la leyenda, Melvin Jones había hecho un
estudio exhaustivo de todos los Códigos de Ética creados en la Historia. Había
examinado los pensamientos de Hammurabi de Babilonia (A. de C.); el Código de
Napoleón; los Mandamientos de Moisés, el Código Justiniano, y le había llamado
la atención una característica en común hallada en todos ellos. Decía Jones:
"Todos eran códigos llenos de mandamientos de prohibiciones. Eso no era lo
que andábamos buscando. Lo que finalmente obtuvimos fue lo que pudiéramos
calificar de un "Código de Liderato", en el cual no hay ni un sólo
"usted no debe".La mayor parte del trabajo fue realizado por G.M.
Cuningham, quien era entonces secretario del Houston Lions Club. Él redactó el
primer borrador y se lo entregó a Melvin Jones quien a su vez lo envió, para
que lo revisaran, a R.E. Klein Schmidt y a Walter Lybrand, dos abogados que
vivían en Oklahoma.
En
la Convención de St. Louis, el Comité nombrado al efecto discutió el Código
durante dos reuniones vespertinas seguidas, y después votaron en favor de la
adopción. Los Delegados se pusieron de acuerdo y el Código ha sido la piedra
angular del Leonismo desde entonces.
El
Código de ética ha permanecido inalterable.
CÓDIGO:
Cuerpo de leyes que forma un sistema de legislación sobre alguna materia.
CÓDIGO
DE ÉTICA: Sistema normativo, que considera las responsabilidades y obligaciones
que se imponen al profesional.
ÉTICA:
hace referencia a la reflexión, el análisis y revisión de normativas
establecidas. Entre los códigos éticos mas parecidos que existen en diferentes
tipos de carreras está el del médico, psicólogo y psiquiatra.
EL
MÉDICO siempre DEBE, aplicar su opinión profesional independiente y mantener el
más alto nivel de conducta profesional.
EL
MÉDICO DEBE, respetar el derecho del paciente competente a aceptar o rechazar
un tratamiento.
EL
MÉDICO NO DEBE, permitir que su opinión sea influenciada por beneficio personal
o discriminación injusta.
EL
MÉDICO DEBE, dedicarse a proporcionar un servicio médico competente, con plena
independencia profesional y moral, con compasión y respeto por la dignidad
humana.
EL
MÉDICO DEBE, tratar con honestidad a pacientes y colegas, e informar a las
autoridades apropiadas sobre los médicos que practiquen en forma antiética e
incompetente o a los que incurran en fraude o engaño.
EL
MÉDICO DEBE, esforzarse por utilizar los recursos de salud de la mejor manera
para beneficio de los pacientes y su comunidad.
EL
MÉDICO DEBE, buscar atención y cuidados apropiadas si sufre una enfermedad
mental o física.
EL
MÉDICO DEBE, respetar los códigos de ética locales y nacionales.
EL
MÉDICO DEBE, recordar siempre la obligación de respetar la vida humana.
EL
MÉDICO DEBE, considerar lo mejor para el paciente cuando preste atención
médica.
EL
MÉDICO DEBE, a sus pacientes toda su lealtad y todos los recursos científicos
disponibles para ellos. Cuando un examen o tratamiento sobrepase su capacidad,
el médico debe consultar o derivar a otro médico calificado en la materia.
EL
MÉDICO DEBE, respetar el derecho del paciente a la confidencialidad. Es ético
revelar información confidencial cuando el paciente otorga su consentimiento o
cuando existe una amenaza real e inminente de daño para el paciente u otros y
esta amenaza sólo puede eliminarse con la violación del secreto.
EL
MÉDICO DEBE, en situaciones cuando represente a terceros, asegurarse que el
paciente conozca cabalmente dicha situación.
EL
MÉDICO NO DEBE, tener relaciones sexuales con sus pacientes actuales, ni
ninguna otra relación abusiva o de explotación.
SIMILITUDES
DEL CODIGO ETICO DEL PSIQUIATRA.
Tortura.
Un psiquiatra no debe tomar parte en ningún proceso de tortura física o mental,
aun cuando alguna autoridad intente forzar su participación.
Los
psiquiatras deben mantenerse al tanto del desarrollo científico de su
especialidad y dedicarse a la investigación.
La
relación terapeuta-paciente se basa en la confianza mutua y el respeto, lo que
permite al paciente tomar decisiones libres e informadas.
Si
el paciente estuviera incapacitado o hubiera perdido su capacidad de juicio, el
psiquiatra deberá consultar con su familia y, si fuera necesario, buscar
consejo jurídico con el objeto de salvaguardar la dignidad humana y los
derechos legales del paciente. No se debe llevar a cabo ningún tratamiento en
contra de la voluntad del paciente, salvo que esto fuera necesario para
salvaguardar su bienestar o el de sus allegados.
Cuando
un psiquiatra evalúe a un paciente, debe informarle del propósito de la
intervención y del uso que se hará de los resultados de la misma.
La
información obtenida de la relación terapéutica es confidencial, y no se puede
utilizar para objetivos personales del psiquiatra. La violación de esta
confidencialidad sólo sería aceptada ante la posibilidad de serios daños
físicos o mentales para, el paciente o para terceros.
Los
pacientes con trastornos mentales son especialmente vulnerables a los procesos
de investigación, por lo que el investigador deberá extremar las precauciones a
la hora de incluir pacientes en estos procesos. Toda actividad investigadora
deberá ser aprobada por un comité ético y las normas éticas deben aplicarse
también a grupos de población e investigaciones epidemiológicas y sociológicas.
El
respeto a la dignidad de las personas. Es en este principio en donde el
psicólogo reconoce que toda persona tiene derecho al aprecio de los demás.
Cuidado
responsable. El profesionista muestra preocupación por el bienestar o evita
daños a cualquier individuo, familia, grupo o comunidad.
Integridad
en las relaciones. En la cual se demuestra precisión y honestidad; apertura y
sinceridad; máxima objetividad y mínimo prejuicio, evitando de conflictos de
interés.
Responsabilidad
hacia la sociedad. En la cual el psicólogo, profesionalmente y como ciudadano,
tiene responsabilidades ante la sociedad en la que vive.
Siendo
una obligación del psicólogo el prestar sus servicios a los individuos, debe
caracterizarse por un comportamiento responsable, digno, trascendente y
honorable, ya que ayudar representa un acto de moralidad; por tanto, aquellas
personas que se dedican a procurar la salud en los demás deben actuar con una
ética impecable.
Y
tiene lógica que tengan similitudes ya que se están trabajando con la salud de
las personas o pacientes y si ellos están poniendo en tus manos su vida lo
correcto es que vas a dar lo mejor de ti y al menos seas honesto, sincero,
justo, amable, que estés al día y preparado en lo que se refiera a la carrera
que elegiste.
Aunque
además de estas carreras todas las carreras a pesar que no tengan que ver con
la salud tienen similitudes entre ellas están:
Ética
profesional del abogado: Siempre son importantes lo valores para cada
profesión, pero específicamente en la abogacía se ponen en práctica aquellos
que son fundamentales, como, por ejemplo, la justicia, la honestidad, la
lealtad, la diligencia y el secreto profesional.
Ética
profesional de un docente: Para todos los docentes es de suma importancia
desarrollar principios éticos, no solo para ellos mismos, sino que son ellos
los que poseen una gran responsabilidad social con lo demás. Su tarea es llevar
a cabo de la mejor manera posible sus actividades diarias laborales.
Ética
profesional de un psicólogo: Estos profesionales cuentan con sus propios
códigos éticos ante el manejo de su trabajo. Algunos aspectos propios de su
trabajo son la confidencialidad, responsabilidad y honestidad entre ambas
partes, es decir, profesional-paciente.
Ética
profesional de un administrador: Al igual que en la profesión nombrada
anteriormente, en la administración de empresas también existen códigos que
están considerados dentro de un marco ético. La lealtad, legalidad, diligencia
y honestidad son los valores éticos fundamentales para realizar estos trabajos.
Responsabilidad,
competencia, confidencialidad, bienestar del consumidor entre otras deben ser
parte de las cualidades que es importante que tengan estos profesionales.
El
concepto de profesión ha estado ligado a la evolución y desarrollo de las sociedades.
Es difícil tener una definición única de la profesión por la frontera difusa entre
lo que es una ocupación y una profesión (Fernández, 2001). La profesión puede concebirse
como la “actividad personal puesta de una manera estable y honrada al servicio
de los demás y en beneficio propio, impulsos de la propia vocación y con la
dignidad que corresponde a la persona” (Royo, 2002, p. 725). A través del
trabajo, expresado en este caso en la labor profesional, la persona se
transforma a sí misma, a su medio y proyecta sus valores. El verdadero sustento
de una profesión es la persona.
Son
cinco elementos los que se consideran constitutivos de la profesión y se orientan
a delinear una eficaz escogencia y desempeño de una profesión, pues estos marcan
aspectos que debe poseer quien escoge una carrera.
La vocación: es la disposición (cualidades y
preferencias) que hace a la persona especialmente apta para una determinada
actividad profesional, lo cual puede ser garantía de éxito en su trabajo.
La
elección de una carrera debe ser completamente libre, porque su elección
también implica un estilo de vida (el oír problemas todos los días, el trabajar
con población infantil, atender personas enfermas, etc.). La vocación es una disposición,
un deseo entrañable hacia lo que la persona quiere convertirse en el futuro, es
algo que va enlazado y determinado por los conocimientos generales.
Finalidad
de la profesión: está dada por el bien común, por el beneficio que se aspira a
dar a la sociedad (la Medicina contribuye a la salud, el Derecho al logro de la
justicia, la Educación instruye a la población). El propio beneficio: se
refiere a las gratificaciones de diferentes tipos (económico, honor, prestigio,
satisfacción personal) que da el ejercicio de una profesión, satisfacción del
deber cumplido ante el trabajo y esfuerzo que cada una de las profesiones
implica. Todas las profesiones se desenvuelven en campos complejos que demandan
disposición, dedicación y energía.
Por
eso, también en la conceptualización de profesión se enunció que esta debe considerarse
como una “actividad personal puesta de una manera estable y honrada al servicio
de los demás y en beneficio propio” (Royo, 2002, p. 725).
La
finalidad y el propio beneficio de la profesión indican que la profesión es
provechosa para la persona que la ejerce; pero esta, a su vez, está dirigida a
otras personas o entidades, que igualmente serán beneficiadas. En ese sentido,
la profesión tiene como finalidad el bien común o el interés público: “Es más,
nadie es profesional, en primera instancia, para sí mismo, pues toda profesión
tiene una dimensión social, de servicio a la comunidad, que se anticipa a la
dimensión individual de la profesión, la cuál es el beneficio particular que se
obtiene de ella” (Valverde, 2008, p. 12).
Capacidad
profesional: apunta hacia la preparación intelectual, las destrezas y aptitudes
(bagaje de conocimiento, habilidades y actitudes), la ética (los valores y
principios) y la física (salud y condiciones necesarias para el ejercicio de una
profesión). Es decir, es el desarrollo de las competencias para el ejercicio
profesional.
Los
deberes profesionales: es actuar de acuerdo con la normativa moral, ética y
deontológica establecida; es decir, es actuar profesionalmente, según los dos
principios universales de la Deontología, el “Actuar según ciencia y
conciencia” y “Probidad profesional”.


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